Devocional Semanal

¿Por qué permite Dios el sufrimiento y el pecado?

Enseñanzas de la vida de José

Escrito por Dan Lee on 27/09/2016

“Ustedes se propusieron hacerme mal, pero Dios dispuso todo para bien. Él me puso en este cargo para que yo pudiera salvar la vida de muchas personas.”

Génesis 50:20

Todos los días, leemos o escuchamos acerca de algún crimen terrible cometido en contra de personas inocentes. Tiroteos, bombardeos, ataques y más. A menudo nos preguntamos, “¿Por qué Dios permite el sufrimiento y el pecado?” - especialmente cuando la víctima es alguien a quien conocemos y amamos.

La historia de José en el libro de Génesis (comenzando en el capítulo 37), nos puede ayudar a contestar esta pregunta. Aquí hay tres cosas para entender y recordar:

1. Sepa que Dios está en control.

José era el hijo favorito de Jacob (el fundador de la nación de Israel). Siendo un joven fue vendido como esclavo, por sus hermanos, a unos mercaderes en Egipto. Allí se convirtió en sirviente de un poderoso hombre de Egipto, pero luego fue falsamente acusado de un crimen y fue encarcelado.

Luego de un tiempo, a José se le dio la oportunidad de interpretar los sueños del rey - el Faraón. Esto condujo a que José fuese liberado y le fue dada la posición más alta en Egipto, después del Faraón.

José usó su autoridad para mandar a los egipcios a almacenar alimento para protegerse de la hambruna que se aproximaba. Jacob y su familia viajaron a Egipto, donde se reunieron con José, y la nación de Israel fue salva.

2. Recuerde que Dios usa las acciones de los pecadores para bien.

Años más tarde, cuando Jacob murió, los hermanos se preocuparon de que José ahora se vengaría de ellos. Pero entonces José dijo estas famosas palabras: “Ustedes se propusieron hacerme mal, pero Dios dispuso todo para bien. Él me puso en este cargo para que yo pudiera salvar la vida de muchas personas.” (Génesis 50:20)

Los hermanos de José habían cometido un acto pecaminoso y malo. Y aunque Dios odia el pecado, Él utilizó sus acciones para salvar a la nación de Israel.

3. Entienda que Dios siempre tiene un propósito.

Unos 1,700 años más tarde, uno de los descendientes de Jacob nació en Belén; su nombre era Jesús. Él vino a mostrarnos cómo es Dios, pero también vino para dar Su vida por nosotros.

Así que cuando la maldad más grande de todos los tiempos ocurrió, esto también, era parte del plan de Dios: “...pero Dios sabía lo que iba a suceder y su plan predeterminado se llevó a cabo cuando Jesús fue traicionado. Con la ayuda de gentiles sin ley, ustedes lo clavaron en la cruz y lo mataron.” (Hechos 2:23)

Podemos regocijarnos en saber que este mismo Dios puede y usará cada circunstancia, aún las acciones malvadas de las personas, para llevar a cabo Sus propósitos.


Ore esta semana:

Pídale a Dios que le de la fe para creer que Él está en control, sin importar lo que a usted le esté pasando.


¿Duda usted la soberanía de Dios?

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